
Natalia te quiero con todo mi amor, porque eres parte de mi vida porque tu eres mi vida, perteneces a mi alma eterna aquella alma que sucumbe nuestras vidas, eres mi razón y mi luz, mi sonrisa y belleza, mis deseos y mi amor. Como no sucumbir de temblor al sentir tus manos en mi cuerpo, al sentir tus pechos sobre mis labios, al acariciar tus muslos desesperados, sintiendo que un diluvio ha comenzado, y que mi cuerpo a despertado al estallido de tu fulgor. Aquellos encuentros de sudor acongojados por la agitada desesperación de nuestros deseos insaciables deseos que no paran de sentir y que no sienten remordimientos. Transpirados y empapados uno a uno aletargados, sobre tu vientre agitado jadeando sin poder dar más. Eres parte de mi vida yo soy parte de tu vida, somos almas unidas bajo el amor que nos unió y deseando con pasión y mirando nuestro amor, un amor que perdura, un amor que no se esfuma. Te deseo eternamente, eternamente anhelo acariciarte, besarte, susurrarte, escucharte y arrodillarme, bajo tus pasiones desenfrenadas que atormentan nuestros cuerpos. Mis dedos sobre tus pechos como rozando el viento, mis labios sobre los tuyos descifrando un misterio, como misterioso es tenerte sobre mi piel y darte mi pasión en un solo grito de desesperación. Pertenecer a tu cuerpo y exclamando a los cuatro vientos, perturbando tus deseos de amor, amor enloquecido de razón, razón que pide amor, amor sincero de tu ser..
Nicolás R. León Casas-Cordero.
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